domingo, 29 de noviembre de 2009

"Chamanto chileno: el mejor resumen de nuestros orígenes mestizos".







Un adelanto sobre el libro "Chamantos. Artesanía y tradición del campo chileno", editado por Midia, trae hoy el cuerpo de Artes y Letras del diario El Mercurio. A continuación el texto de la nota:






SANTIAGO (Publicado en EMOL, por Maite Armendáriz, domingo 29 de noviembre de 2009). Investigación Detalles inéditos de la importancia de este apero nacionalChamanto chileno: El mejor resumen de nuestros orígenes mestizosPor fin un libro entrega la oportunidad de difundir un extenso material que ha estado guardado en los archivos del Fondart, del Museo de Rancagua, y de la Universidad Católica. Maite Armendáriz Azcárate
Hay quienes pagarían oro por lucir un chamanto de Doñihue, pero la mayoría no tiene idea de su importancia. Verónica Guajardo y María Luisa Gruzmacher sintetizan su valor patrimonial en un nuevo libro, luego que han dedicado años a investigar la historia y trascendencia de este poncho corto, de colores fuertes, de huincha ancha en su borde, decorado con listas de imágenes inspiradas en vegetales.
"Todos los aperos son relevantes", dice la técnica en conservación María Luisa Gruzmacher pero en su opinión, el textil llamado chamanto tiene mayor relevancia por ser único, y distintivo del huaso chileno: "Lo caracteriza y engalana, encierra una historia de relación con la tierra, guarda sus símbolos de pertenencia y tradición". Su compañera de investigaciones, que también trabajó durante años en el Museo Regional de Rancagua, la diseñadora Verónica Guajardo agrega que el chamanto complementa y da el toque final al traje de gala del huaso, "es lo más visible". Recuerda que es el único atuendo con colores vivos -a excepción de la faja roja-, y por esta razón es la que más destaca. "Aúna nuestras raíces precolombinas e hispanas. Es el mejor resumen de nuestros orígenes mestizos".
Ambas profesionales acaban de publicar el libro "Chamantos, artesanía y tradición del campo chileno". La obra profusamente ilustrada, editada por Midia, es como el broche oro de la investigación "Chamantos de Doñihue; restablecer una artesanía para ser proyectada al siglo XXI", estudio financiado por Fondart en 1995. Durante el estudio se recopilaron más de mil fotografías, y un extenso material de referencia bibliográfico.
La nueva publicación aclara que el poncho nace en el mundo andino precolombino, hace ya 20 siglos, y su uso ha sido sostenido hasta nuestros días. En sucesivos contactos culturales, fue adoptado por mapuches, por criollos, por españoles, por turistas de paso, extranjeros avecindados en Chile y por chilenos comunes. "En cada una de estas adaptaciones, fue modificado, y habitado con símbolos propios de la cultura adoptante".
Si el mundo andino lo ocupa largo, el huaso lo acorta para poder usarlo en la faena ganadera. En tanto, los criollos lo decoran y se lo ponen en fiestas y celebraciones.
"Sobremakuñ" lo llaman los mapuches; "el lonko gusta de este poncho, y lo lleva a su mundo en los bosques del sur. Luego, el huaso de la zona central lo vuelve a retomar, tal cual lo ve en el sobremakuñ mapuche, pero lo habita con íconos de la cultura europea imperante en la zona central".
Las chamanteras de Doñihue
El chamanto es una manta de lujo del hombre de campo, de muchas listas y distintos colores. En ellas se tejen figuras llamadas labores: flores, pájaros, iniciales del dueño, entre otros. "Este poncho corto, es único en forma, tejido y uso, en todo Chile, pues el sobremakuñ mapuche ya desapareció", aclara Verónica Guajardo. Recuerda que si el chamanto ha sido tejido en otras localidades, es porque hubo migración de chamanteras de Doñihue.
En efecto, este pueblo rodeado de fértiles suelos, situado a 22 kilómetros de Rancagua, cuyo nombre se traduce en mapuche como "lugar de arvejillas", hoy con más de 16 mil habitantes es cuna y asiento de esta forma de tejido tradicional que encierra la elaboración del chamanto. "Las tejedoras de Doñihue han sabido reconocer y traspasar esta artesanía de madres a hijas", dicen las investigadoras. En la actualidad existe un grupo de 45 tejedoras, algunas maestras y otras aprendices. Son celosas de su conocimiento y reacias a compartir detalles técnicos con afuerinos. Con sólo una mirada detectan cuando su cliente sabe lo que pide y deben llenarse de paciencia con los usuarios novatos. El color es su rasgo más reconocible
"Mucha gente creía que era un bordado de varios siglos de antigüedad, otros decían que era de origen jesuita". El nuevo libro afirma que el chamanto es del siglo XX, y se detiene en las variaciones que esta prenda ha tenido en su historia, principalmente por cambio en la materia prima y por moda, como su misma postura de la boca que varía en el tiempo.
Como el chamanto se ha hecho en hilados industriales, la herencia de los colores pardos propia de la mayoría de las artesanías, no se instaló en ellos. "No hay plantas que permitan teñir colores rojos o azules intensos".
Las autoras aclaran que un chamanto demora tres meses en ser tejido a telar. Sus dibujos son parte de esa trama, no están bordados. "Puede costar desde un millón y medio de pesos, sin embargo la mitad se gasta en materia prima".
Si bien en un comienzo su iconografía copiaba las telas europeas importadas, a medida que la prenda se fue tipificando como un poncho distinto, las chamanteras empezaron a generar su propia iconografía, tomando formas de la naturaleza de su entorno cercano, tales como guías de parra, fucsias, zarzamoras, no me olvides, tejidas en los colores saturados del algodón mercerizado.
"Quien tiene un chamanto, asegura María Luisa Gruzmacher, lo cuida y lo usa cuando se engalana, incluso se sabe de huasos bien plantados que se lo ponen encima de su ataúd cuando mueren".




FOTOGRAFÍAS: Sergio Pérez.




viernes, 27 de noviembre de 2009

"El Niño del Plomo" en TVN, este domingo.


SANTIAGO. Este domingo, a las 16.30, en su franja de La Cultura Entretenida, TVN exhibirá el documental "El Niño del Plomo", que reconstruye el probable viaje de un niño de la nobleza inca, desde el Cusco, para ser sacrificado en el Cerro El Plomo, frente a la cuenca de Santiago, antes de la llegada de los españoles a Chile.
El documental es el resultado de más de un año de investigación, grabaciones en Cusco y Machu Picchu, en Perú, y en el norte y zona central de Chile, incluyendo una subida al Cerro El Plomo, hasta su cumbre, ubicada a 5 mil 400 metros de altura. No sólo el ritual religioso es reconstruido. También se incluye la entrevista a familiares de los arrieros de Puente Alto que encontraron el cuerpo en 1954 y que dejaron un testimonio en un diario de vida que permaneció inédito hasta este año, cuando fue publicado como libro.
Mediante radiografías y exámenes de ADN al cuerpo del niño, que se conserva actualmente en el Museo Nacional de Historia Natural, en Santiago, se logra determinar cómo era la vida en el período de la dominación incaica en Chile. Y se dan a conocer pruebas sobre la condición de asentamiento inca que habría tenido Santiago cuando llegó Pedro de Valdivia, con calles trazadas, un templo , ubicado en el mismo lugar en que se levanta hoy la Catedral Metropolitana (y que se ha convertido hoy en punto de encuentro de los inmigrantes peruanos), y tierras cultivadas, lo que falicitó la fundación de la capital.
"EL NIÑO DEL PLOMO"
Documental unitario. TVN.
Dirección: Claudio Marchant.
Conducción: Mónica Rincón.
Guión: Gilberto Villarroel.
Fecha de emisión: Domingo 29 de noviembre de 2009, La Cultura Entretenida, 16:30 horas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rufino recibió el Premio APES 2009








SANTIAGO. En una ceremonia realizada esta mañana en el Eurotel, en Santiago, Rufino (Alejandro Montenegro) recibió el Premio APES 2009 por su destacada labor como caricaturista. Lo hizo acompañado por un grupo de consagrados dibujantes, entre ellos HERVI, Percy y la familia de Pepo, creador de Condorito, quienes también fueron distinguidos.






Para Rufino -en la foto, al centro, de jeans- fue una doble celebración, porque, una vez terminada la ceremonia, también recibió de manos del editor de Midia, Gilberto Villarroel, el primer ejemplar del libro "Civiles No Identificados", que recopila lo mejor de su trabajo de humor gráfico entre 1980 y 1990. El libro llegará en diciembre a las principales librerías chilenas. En la foto siguiente, Gilberto Villarroel, editor ; Rufino, autor, y Gabriel Aiquel, director de arte del libro, auto-paparazzeándose con el celular.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Rufino gana Premio Apes 2009 y lanza en diciembre el libro "Civiles No Identificados"




SANTIAGO. “Un clásico del humor gráfico de los 80”. Así definen los editores de Midia, Teresa Vial y Gilberto Villarroel, a “Civiles No Identificados”, el libro de caricaturas políticas que, en 128 páginas, recopila lo mejor del trabajo realizado por el dibujante Alejandro Montenegro, Rufino, en el período comprendido entre el plebiscito de 1980 y el cambio de mando presidencial de marzo de 1990. El libro saldrá de imprenta esta semana y se suma a otra buena noticia que acaba de recibir Rufino: este miércoles, a las 11:00 horas, en el Euro Hotel, en Providencia, recibirá el Premio APES (Agrupación de Periodistas de Espectáculos) 2009.

El libro, que satiriza las andanzas de los siniestros “sapos” de anteojos oscuros creados por Rufino y publicados originalmente en la página editorial de la desaparecida revista “Hoy”, estará en las principales librerías a partir de diciembre, convirtiéndose en un excelente regalo de Navidad para aliviar el suspenso de este movido año electoral.

El nombre del libro, “Civiles No Identificados”, es un juego de palabras que alude a la sigla de la disuelta Central Nacional de Informaciones, CNI, y era un eufemismo que usaban tanto la prensa como los partidos políticos, en la década de los 80, para referirse a los agentes del Estado cuando se sospechaba que ellos habían participado en alguna actividad represiva o ilegal.

En el prólogo, el editor Gilberto Villarroel, ex periodista investigador de revista “Hoy”, escribe que Rufino tuvo la genialidad de atreverse, “en años muy difíciles, a desafiar al poder a través del recurso más subversivo de todos: el humor. Cuando el terror nos dejaba mudos, él nos mostraba la estupidez, la pequeñez mental y las limitaciones de aquellos “sapos” de anteojos oscuros que prosperaban en dictadura y que en democracia demostraron ser hierba mala, de esa que nunca muere, reciclándose hasta este mismísimo año 2009 en impresentables comisiones de servicio dentro del Ministerio de Defensa, pagadas, por supuesto, con nuestros impuestos. ¿Se ríen de nosotros? Riámonos de ellos, era la consigna de Rufino”.

El libro incluye, a pie de página, la fecha original de publicación de cada caricatura, lo que permitirá a quienes hayan vivido esa época recordar en qué estaban sus vidas en aquellos años. Para los lectores más jóvenes, dicen los editores, las fechas serán “una referencia arqueológica interesante”.

Entre los chistes destacados en la contratapa se aprecia a un agente vestido de negro que, con total desfachatez, se inclina ante un sacerdote a quien acaba de “cablear” con un micrófono espía y le susurra: “probando...probando...uno...dos...tres...cuatro...over...”. En otra ilustración dos agentes han dejado esparcidos en la calle una regla T, un libro, un cuaderno y un bolígrafo, con los que esperan atrapar a un estudiante. Dentro del libro, en plena época de la campaña previa al plebiscito del 88, un grupo de agentes que llevan pancartas en la mano, son reprendidos por su jefe, quien encuentra poco creíble que insistan en gritar: “Abajo Su Excelencia”.

Rufino nació en 1949, estudió publicidad y ha ejercido como director de arte, diseñador y dibujante, publicando, a lo largo de su carrera, más de diez mil “monos”, como los llama él. Especialmente destacable es su trabajo como humorista gráfico en revistas como Hoy y Ercilla. Los hombres de negro o “sapos” de anteojos oscuros que creó en la revista “Hoy” se convirtieron en íconos de los 80. En aquellos años la revista “Time” lo incluyó junto a otro chileno, Hernán Vidal, Hervi, en el selecto grupo de las “plumas poderosas” del humor gráfico mundial.

Aunque los homenajes no le gustan, Rufino ha recibido distinciones como el premio SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), Mención Caricaturas, y el Premio Nacional de Humor Jorge “Coke” Délano, de la Universidad Diego Portales. A estas distinciones se suma el premio APES 2009, que recibirá este miércoles.


Título del libro:
“CIVILES NO IDENTIFICADOS”.
Categoría:
Humor gráfico.
Autor:
RUFINO
Formato:
20 x 28 cms, 128 páginas, blanco y negro, papel Bond y tapa en colores con barniz brillante.
Idioma:
Español.
Editorial:
Midia.
http://www.midia.cl/
Contacto:
Teresa Vial tvial@midia.cl
Gilberto Villarroel gilberto@midia.cl
Distribuye:
Catalonia.
En librerías desde:
Diciembre de 2009.
Precio de venta al público: 10 mil pesos.